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Mostrando entradas de junio, 2012

"Manolo Fernández y el secreto" Segunda parte

Las instrucciones eran claras y concisas. En los numerosos estudios e informes que corrían entre el funcionariado al mando de los designios del devenir publico, habían observado una serie de desajustes societarios. El grueso del material reflejaba ciertos cambios a pesar de la crisis. Un sector de la población fluctuaba pero se apoyaba en cierto positivismo. No estaba del todo corruptelado por tanta medida de presión como estaban consiguiendo a través de decretazos y medidas que conseguían diferenciar más si cabe los grupos o clases sociales. Parecía que con tanta vuelta de tuerca el animo imperioso era un regreso precipitado al siglo XVII por no decir a la Edad Media.

Estaba cansado, me metí un pelotazo del viejo James Brown. Millones de electrodos sacudieron mis piernas y en un desgaste de suelas locas baile unos minutos. Tratando de apaciguar mi momentáneo sofoco en manos del poder.

Sus peticiones intensas y determinantes. Expeditivas. Yo como antiguo Rey de la noche debía averig…

"Manolo Fernández y el secreto" Primera parte.

Sin resuello era el resultado de una larga jornada laboral como travesía del serenghetti. Pensaba apaciguar mis nervios estereotipados en un balanceo optimista escuchando a Buddy Holly mientras saboreaba un buen trago de resucita vidas.

Allí me encontraba deleitandome en el deseo y la paz hogareña relajado como la nota que surca el bosque sin encontrar respuesta. Con la planicie del pensamiento empeñado en borrar toda energía negativa que pudiera brotar el día naciente en cualquier esquiva hora. Trate de sumergirme en el relax mas absoluto.

Pasados unos instantes de ojos cerrados y ensoñaciones varias dejé mi sesión para someterme a una ducha reparadora.

En la pura reverberación me acerqué sin saber por qué a mi despacho. Sobre la mesa un sobre de misterioso formato. No era uno al uso corriente. Su logo era de una empresa subsidiaria del ayuntamiento de mi ciudad. Nunca tuve noticias de ella. Siempre oí hablar en los corrillos del hampa sobre esta empresa pero parecía más una brisa…

"He recorrido un trecho"

He recorrido un vertiginoso camino a consecuencia de que no soy virtuoso. Al menos muero en el impulso de mi instinto y con firme voz corrijo los desastres que alimento. Mi intuición desordena cualquier descabellado plan que no consienta la locura. Y los ciclos capitales son néctar de regusto vital que alimentan los quehaceres cotidianos. Con golpe de suerte a mis espaldas y la sangre del cordero derramada, bebo el cáliz. Con la expresión turbada y la ingesta de realidad ya, de sobra, satisfecha.

"Cartas de otros tiempos"

Mientras me conservo en el anonimato del subsuelo traquetea el gran gusano de acero.
Tomo asiento con el pulso desvanecido del día que se aleja. Elvis me susurra al oído y me sumerjo en las páginas vividas de una correspondencia. Tengo entre mis manos la epopeya de una amistad entre dos amigos ya fallecidos. Kerouac y Ginsberg.

A mi lado una dama joven se acicala. Tiene buen tino. Ha conseguido realzar su belleza. Difícil empeño. Coge su móvil he imagino que le mandara un dardo envenenado de amor a su galán diciéndole que no se apure.

Y así vuelvo a maravillarme. Pienso en la correspondencia de los dos escritores que acompañan mi devaneo. Ahora que las misivas mueren arrinconadas y olvidadas.
Como urge la correspondencia entre dos genios abriendo sus poros en la lagrima de un amanecer y en la duda constante de la noche atormentada cargada en sus venas.

Así es como hecho de menos el arte epistolar del que gustaba mecerme y acompasar la vida de mis compañías de viaje. El gusto de l…

"Mundo abismal. Incomprendida letanía".

Con la gallardía anestesiada como poniente en el filtro de la dormidera. Las ganas se recrean en la necrópolis del espermatozoide en el ovulo. Sin sal y pimienta la ensalada vital se queda más oscura. Y el sabor se filtra por los ojos rasgados que no ven. La mirada extraviada como viento de Occidente. Y los vientos del pueblo se quedan atrapados en los ecos del pasado contemplando las buitreras. Los años no pasan en balde y la bandeja en el horno requema los grados del instinto marchito. Queda la lastima recogida del suelo y la escoba no da a basto. En un soliloquio de extremada suciedad los resquemores del escepticismo se desnudan y se muestran. Y la tela de araña que forman los abrazos que se dan en forma de hipoteca hipotecamos nuestras vidas. Aferrandonos de una manera constante a la reversión de la abolida esclavitud. Zombis a cambio de unas cenizas en el universo. Hay pelea en el corral por quien es el más rico del cementerio. Mientras los cariños bajan su cotización y el mero …

"Historia de una taimada y un ignorante. Quinta entrega revisitada"

*Por un problema técnico insertamos de nuevo esta entrada para restablecer el orden lógico del relato. Hemos variado alguna palabra o frase.

El hielo se fundió con los escalofríos mentales que sintió. Esa sensación no le abandonó nunca. Al día siguiente los dos volaron a París. Con la Torre de los Campos Eliseos observando el romanticismo en los cuerpos de los mortales ignorantes. El futuro sería una muesca que los edificios magnánimos no podían intuir en  el retorno de la ficticia nueva luna de miel.

Los padres no dijeron nada, se sorprendieron. Pero su silencio activó todos los mecanismos de defensa jurídicos y legales para salvaguardar lo que les posibilitaba su nivel de vida. Al menos lo que estaba en sus inocentes manos. La sabiduria de la experiencia es un grado de intuición y otro tanto de vida recorrida.



Pasaron algunos meses y su lamento fue enquistandose en las lagrimas de su corazón. Las cábalas logísticas de su mente le persuadieron de un desquite de orgullo en una fatal …